Vivir entre aparecidos y fantasmas

Roberto Ramírez Rodríguez

Title: The Haunted Lane Date Created/Published: c1889. Medium: 1 photographic print on stereo card : stereograph. Summary: Stereograph shows a ghost scaring man and boy; posed studio scene. Reproduction Number: LC-USZ62-49314 (b&w film copy neg. of half stereo) Rights Advisory: No known restrictions on publication. Call Number: LOT 3520-7, no. 8 [P&P] Repository: Library of Congress Prints and Photographs Division Washington, D.C. 20540 USA Notes: Stereo copyrighted by Melander. No. 45. Caption card tracings: Supernatural; Shelf.

El mundo de las estadísticas nos dice que México es un país de ancianos, pobres y enfermos. Sin embargo, esos mismos censos o recuentos de la ciencia, fríos y ordenados, no han sido capaces de decirnos por qué casi todos los seres de esta pobre nación han creído ver, en algún momento de su vida, un fantasma o un aparecido.

Así entonces, los mexicanos que viven entre una realidad de pobreza y abandono, ocasionada por la ineptitud gubernamental, se desenvuelven en medio de un mundo penumbroso con la presencia de difuntos, que vienen quien sabe de dónde, convertidos en fantasmas.

El ejemplo clásico de las leyendas de aparecidos es el antiguo relato de La Llorona que traspasó fronteras, se plantó en cada pueblo del mundo, recreó a niños, adultos y amantes de lecturas de espanto y terror. La Llorona es una mujer que llora desconsolada por sus hijos; al caer la noche, los busca en las silenciosas calles de los pueblos. Siempre lleva puesto un largo vestido blanco, viejo y estropeado, que arrastra por el suelo y su cabello, lacio y suelto, le cae hasta la cintura. Llama a sus hijos perdidos con gritos de angustia y desesperación. Lamentos que se escuchan lejos; hasta las casas que retumban y hacen palpitar corazones, ladran los perros y el escalofrío invade calles, parques y jardines.

En México, hay cientos de cuentos y relatos de aparecidos. Muchos automovilistas han jurado haber visto en el camino a una mujer alta, hermosa y de impactante palidez en su rostro, pidiendo aventón al poblado siguiente. Algunos han subido a la mujer a su auto, platicado con ella sentada en el asiento delantero y aseguran haberla dejado en una casa del pueblo. Pero, los choferes, atraídos por la belleza de la mujer, han regresado a buscarla alpoblado. No la han encontrado. Aun dando santo y seña a los vecinos; sin embargo, sólo han recibido de ellos la increíble noticia: la solitaria aparecida murió, hace apenas unos meses, en un accidente automovilístico, en el mismo lugar donde la encontraron.

Durante la Conquista, México vivió en un ambiente de fantasmas, aparecidos, duendes y chaneques, que deambulaban por el campo y las ciudades. Después de esos años a la fecha, las visiones fantasmales aumentaron influenciados por el medio religioso. Había fantasmas que no hacían ruido y otros que arrastraban sus largas penas. Sin embargo, el día que apareció en el mundo el proceso económico y comercial de la globalización, extendido por el orbe con gran celeridad a través de los Tratados Comerciales, los fantasmas y aparecidos se modernizaron: negociantes y gobernantes participaron en la creación de empresas fantasmas para mantener de pie el espíritu de la acción de compra-venta en la humanidad y enriquecerse. El mundo cambió: vender y comprar se convirtió en el proceso comercial más importante del planeta; no era necesario asistir a una universidad para aprenderlo. La humanidad se convirtió en comerciante por una intuición naciente, esperanzadora.

La fuerza financiera y comercial traspasó fronteras y se fue por el mundo. Se plantó en las ciudades de todos los continentes. Cambió la idiosincrasia de la gente. Sepultó la cultura tradicional de los pueblos. Pueblos que ya no son los mismos. Empobrecieron. Los pequeños comercios desaparecieron. Con estos cambios y movimientos, los gobernantes no pudieron planear el futuro de los centros urbanos; por tal motivo, decidieron unirse a los negociantes, formar una poderosa mancuerna de políticos y comerciantes, organizar empresas fantasmas para engañar a la población de un falso progreso y levantaron la bandera del dinero. Simularon orden económico donde no lo había e iniciaron una aparente lucha en contra de la impunidad y corrupción. Pero, eso no es todo. Con los registros de esas empresas, negocios con nombres falsos y sociedad anónimas fraudulentas, afianzaron la mancuerna comercial creando redes de empresas comerciales fantasmales, que no se ven ni se sienten, con un solo fin: favorecer económicamente a la reducida pero poderosa clase política y empresarial a la que pertenecen.

La visión de la sociedad mexicana encontró, en el tramo recorrido del siglo XXI, los elementos que caracterizarán al mundo a través de los años por venir: pobreza y violencia. Pero, además, se distinguirán por la creación de empresas fantasmales, supuestamente líderes en las concepciones comerciales para resolver los problemas económicos más complejos de la sociedad mexicana. Pero lo más destacado es que estas empresas no sólo son encubridoras de la corrupción, impunidad y simulación, sino que, día a día, corrompen los estratos sociales del país a través de la figura de los fantasmas.

Estas empresas están carcomiendo paulatinamente lo que siempre ha permanecido unido en el mundo: las naciones del orbe. Es decir, las empresas fantasmas han dividido a las familias, fracturado la homogeneidad cultural, política, económica, comercial, lingüística y empobrecido a los pueblos.

Hoy día, corremos el riesgo de que las estructuras políticas de las naciones sean sustituidas por una élite de líderes técnicos y financieros que, al asociarse con los gobernantes, alteren el orden político y, en su lugar, broten aparatos financieros y comerciales con una sola intención: desmantelar o, en todo caso, desaparecer el orden político de las naciones como el mal de este milenio, condenado a escuchar los gritos de ansiedad de la gente, afectada por la violencia, la pobreza y el andar silencioso de los aparecidos y fantasmas.

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