El candidato que dobló a Televisa

Jorge Luis Serrano Texta

 

El anuncio fue sorpresivo. Tercer grado, otrora programa periodístico y de análisis político estrella de Noticieros Televisa, el jueves 3 de mayo de 2018, tendría como invitado al “licenciado” Andrés Manuel López Obrador. En un cartel de diseño abstracto, de azul intenso contrastando en colores grises y ocres, asomaba la silueta del candidato a la Presidencia por Morena, para estimular los sentidos de los televidentes que estuvieran dispuestos quizás, a observar la tunda que darían al aspirante, pues el encono no había cesado, a partir de la elección del 2006 en la que Calderón ganó por un medio punto porcentual.

Esperar una concesión al tabasqueño simplemente era impensable. Una ojeada a la entrevista en ese mismo espacio en el 2012, daba pocas esperanzas de que el trato fuese diferente, aquella vez, los cuestionamientos rebasaron el objetivo original – periodístico – para convertirse en una andanada acusaciones y sumarias sentencias, pues parecía que tal era la consigna que venía desde la cúpula del Gobierno en turno.

Televisa, icono de la imposición dictatorial informativa, según la percepción de la teleaudiencia radical durante años. Un ancestro que intenta renovarse – antiguo soldado del sistema – y frente a una oportunidad de oro, para de una buena vez poner en su lugar a un candidato que en el debate presumió “ahí humildemente”, un 48% de preferencias a su favor en las encuestas, cedió de pronto.

Para los que añoran el repunte del candidato tricolor que se encuentra en un lejano tercer lugar de los sondeos electorales, el resultado de la entrevista fue decepcionante. La avalancha de comentarios apenas unas horas terminada la entrevista, dieron cuenta del enojo de un sector de la sociedad; la participación plural de periodistas como Denisse Maerker, López Dóriga, René Delgado y el veterano Raymundo Rivapalacio, trotamundos respetado del periodismo contemporáneo, fue puesta en duda.

Tan tersa fue la entrevista, que legiones de internautas y sobre todo ciudadanos de a pie, que jamás votarían por el tres veces candidato presidencial, dijeron que la entrevista fue a modo y que lo habían tratado como si fuese el presidente electo. Nada errados están, pues a la fecha, esa contundencia esperada ni siquiera con Meade y anoche mismo – en un programa grabado –, con el candidato frentista, Ricardo Anaya, fueron capaces de corregir su ajada imagen, que se ha propagado a nivel nacional y sobre todo en los medios periodísticos más sensibles, sin tomar en cuenta las “opiniones” de la “legión de idiotas”, que habitan en las redes sociales.

La tersura mostrada por los comunicadores, dio pie para que el candidato lanzara uno de sus conocidos postulados: algunos empresarios son “una minoría rapaz”, que “no se cansan de robar”. El anatema, fue rechazado, y encendió las alarmas en el sendero del populismo.

Lo que no hicieron en el emporio creado por Emilio Azcárraga Vidaurreta, el Consejo de Hombres de Negocios, se encargó de externarlo mediante un desplegado en todos los diarios del país, en la que condenaba la expresión de AMLO.

Al paso de los días fue aminorando la confrontación. Entre los escarceos de la suspensión de la obra del NAIM y su posible concesión amainó la crispación y la actitud autoritaria que se le critica al político de “izquierda”, la ha guardado por convicción para otros momentos.

En medio de la ola de violencia que sacude a la nación, la falta de tacto o la clara intención – me inclino por lo segundo porque así lo quiso el periodista  Ricardo Alemán –, un acérrimo y obsesivo crítico del movimiento morenista, a cuyos integrantes en sus columnas ha calificado de imbéciles, se le ocurrió retuitear, una meme que sugería que fanáticos del ex perredista perpetraran su asesinato, pues la invitación alude a John Lenon, Selena y otros personajes famosos que murieron a manos de sus fans.

La reacción no se hizo esperar y en una actitud condescendiente sin precedente, ante la exigencia de las Redes, Televisa decidió dar por terminada la relación laboral con el periodista. Canal Once hizo lo propio. Creí que Carlos Marín, director editorial de Milenio resistiría la presión, pero al final cedió, quizá por amable persuasión de Leopoldo Gómez, moderador de Tercer Grado.

En su despedida Alemán, no ceja en su intento de culpar al fascismo sobre los ataques: “Detrás del linchamiento está la mano de Morena, el partido más interesado en callar nuestra voz y la de todos aquellos que han advertido sobre el peligro que significa para la democracia la eventual llegada al poder de Morena”.

Lamentablemente se equivocó al hacer apología del delito, quien con justa razón todo lo deja “al tiempo”.

Lo anterior deja claro que hay un candidato que dobló a Televisa.


*Aforismo latino que significa, donde hay sociedad hay derecho.

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