Aparente claudicación del Estado

Jorge Luis Serrano Texta

 

Resulta más fácil aceptar la aparente claudicación del Estado mexicano, en el urgente e ineludible combate a las fuerzas criminales, en su reiteración violenta ante el azoro de la sociedad, lo que se convierte en un espasmo de impotencia y frustración, por los hechos que exhiben la crudeza del cáncer impío, que masacra cotidiana e indiscriminadamente a cuanto obstáculo se le pone enfrente.

El grito desesperado que surge de entidades como Guerrero, Jalisco, Tamaulipas y Oaxaca, solo por poner algunos ejemplos estridentes, no encuentra respuesta entre los gobernadores que actualmente no reúnen ni la calidad de coordinadores – Jorge Carpizo dixit – ante la Federación, y despachan en una administración que ya no se ocupa ni de manera relativa de la seguridad que el Estado, en su obligación constitucional, debe brindar al ciudadano. El eco, se lo lleva el viento en su bagaje de olvido.

En estos días, ha reaparecido la vieja práctica como soterrada expresión de la autoridad ministerial que en un principio miente y ajusta los hechos delictuosos a favor de quien pondrá buena cara ante la inminente noticia de que no será imputado, actitud convertida en pantano en el que la justicia se hunde sin remedio; es el ámbito sucio de la impunidad.

El triste destino de los ciclistas europeos que perdieron la vida en Chiapas –atravesaron países en guerra como Siria y sobrevivieron – quienes formaron una dupla para descubrir las fascinantes bellezas del sureste mexicano, encontraron la muerte a manos de grupos que saben que su actuación esporádica con fines delictivos caerá en la impunidad, por la pretendida justificación de que en nuestro país no pasa nada, imagen que las fiscalías se encargarán de maquillar.

Filtrar la noticia de que los aventureros se habían desbarrancado, es de una vileza atroz. Las pruebas periciales, arrojaron que el alemán tenía un machetazo en la cabeza y huellas de tortura. La investigación sigue su curso, pero dentro de los lineamientos que se acercan más a la verdad. Por lo pronto México, está en la lista de los países más inseguros del planeta tierra.

Resulta difícil aceptar que nuestro país es una jungla que ha borrado el Estado de derecho constitucional, donde los policías aceptan sobornos – las redes sociales han exhibido a un mando en Tepito, Ciudad de México – en el menor de los casos, sino es que hasta sean constantes recipiendarios del pago por nómina a cargo de diversas agrupaciones delincuenciales. La seguridad pública es el eslabón más importante en el nuevo sistema penal acusatorio.

Me niego a aceptar que el estado de cosas se quedará así, gane quien gane la Presidencia en julio. La sorpresiva renuncia de la candidata independiente, Margarita Zavala, que en su justificación dice que atiende a una congruencia, que yo no encuentro por ningún lado, queda demostrado que esas candidaturas siempre dependieron de los poderes fácticos. Infortunadamente, significaron una farsa y es un halago el calificativo frente al entramado político que engulle a la democracia.

A un año del artero crimen del periodista Javier Valdés, un macabro saludo llega desde la tierra de Carlos Pellicer, con el cobarde asesinato del joven comunicador independiente Juan Carlos Huerta, titular desde hace 21 años del programa político, Panorama sin reservas (La Jornada 16/5/18), y ha provocado un desaliento que se ensancha frente a la insolidaridad donde pocos se conduelen frente a un hecho execrable. Son 43 periodistas asesinados durante la administración de Peña Nieto y 134 desde el año 2000.

En tiempos violentos, es cuasi común que se mate a un activista como Manuel Gaspar Rodríguez quien, desde la muerte de su compañero, Antonio Esteban Cruz – ambos líderes opositores a proyectos mineros e hidroeléctrica en la sierra norte de Puebla –, había sido amenazado por clanes oscuros donde confluyen intereses como el capital, el tráfico de influencias y la imposición caciquil, espacios que los gobernadores manejan como su propiedad privada.

En la barahúnda de la campaña política nadie sabe ni le interesa saber, por ejemplo, de la desaparición del abogado y maestro universitario Ernesto Sernas García, quien ha fungido como defensor de los integrantes de la organización Corriente del Sol Rojo, acusados de terrorismo y portación de explosivos y detenidos hace tres años.

La realidad muestra que ni la Ley de víctimas y protección a periodistas y defensores de los derechos humanos, es una herramienta eficaz para la autoridad competente, porque finalmente aquellas se encontrarán en la orfandad y en estado de indefensión.

¿Quién puede parar a los poderes fácticos?

Ellos tienen una enorme responsabilidad de que la corrupción haya causado estragos en México. La suma de asesinatos acrecienta el escepticismo y la incredulidad que se ha enseñoreado en un Estado impotente.


*Aforismo latino que significa, donde hay sociedad hay derecho.

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