La “mafia del poder”, institución de facto

Jorge Luis Serrano Texta

 

Dada la naturaleza de la hipótesis, es ineludible la pregunta al abogado Diego Fernández de Cevallos, experimentado asesor del candidato presidencial de la coalición por México al Frente, a su bancada legislativa que antier postuló tesis insostenibles en el Congreso y al ex canciller Jorge Castañeda, quien en una sobria entrevista coincide con sus correligionarios: “Se concretó un pacto de impunidad entre AMLO y Peña Nieto”, (El Universal 6/6/18), y abundó sobre el ataque faccioso por parte del PRI, que incidió en el estancamiento y descrédito de Ricardo Anaya.

La declaración que se sustenta en meros trascendidos y teorías conspirativas, se puede interpretar como que la “mafia del poder” es una institución de facto, una especie colegiada omnímoda, que se convierte en un obstáculo o bien en mágica fórmula, para que el candidato por Morena, sea el triunfador en la elección de julio próximo. Y los votantes ¿qué?

¿Quiere decir que de un borrón, estos representantes, de pronto han olvidado la conformación del Estado, a nuestro sistema jurídico; la Constitución Política y la ley electoral que deriva de ella, porque están seguros que nada de eso sirve a sus intereses, y que un poder fáctico decide todo, como cuando decidió desaparecer de la escena política al destacado orador, que en el debate dirimió argumentos que opacaron a Cuauhtémoc Cárdenas y a Ernesto Zedillo, a la postre presidente de México, precisamente por una cláusula especial pactada con el que se dice es el jefe de la organización política que ha gobernado a México, con la llegada del neoliberalismo?

Quizás es una traición del subconsciente, generadora de una profunda tristeza pues a la clase gobernante en su verticalidad, no le parece impúdico, que la sociedad los vea en su total desnudez, porque para ese grupo poderoso y anquilosado en eso estriba el destartalado estado de derecho constitucional.

¿Podemos equipar el consenso cupular con aquel mensaje de “al diablo con sus instituciones?, un lastre del que no se librará el tres veces candidato presidencial. Cuidado, es peligroso cuando un abogado especula y no prueba su dicho, como en el memorable debate televisivo al que Joaquín López Dóriga convocó después de un intercambio telefónico entre el Jefe de Gobierno del Distrito Federal – “por eso la gente se cansa de tanta pinche transa” –, y el otrora Senador.

Allí le preguntó el llamado jefe Diego, a AMLO, que cómo acreditaba él sus propiedades al tiempo que exhibía documentos notariales, para probar que sus grandes extensiones de terrenos en Punta Diamante, Guerrero, estaban legalmente inscritas a su nombre y que no provenía de ningún negocio sucio, como sostenía en ex presidente del PRD.

El jurista tenía derecho de picaporte para solicitar a los magistrados impulsos procesales en perjuicio del gobernado, en la doble actividad de legislador y enjundioso litigante desde su despacho jurídico.

Pongo ese ejemplo porque el brillante abogado, que siempre ha buscado probar toda hipótesis, ahora se apoya en rumores o trascendidos que son vox populi, para decir que existe un pacto, en una evidente desesperación y al borde del delirio, pues para expresarse de esta manera, me pongo a pensar que no hay ninguna diferencia con las descalificaciones y asertos descabellados que encontramos aquí y allá.

En lugar de abonar al debate formal que trasciende, ahora los frentistas se han bajado a la guerra sórdida y prefieren hurgar en lo que de manera permanente han criticado, aunque no poco se ha especulado en estos días sobre dicho pacto: Tabasco Hoy (24/I/18) en primera plana, y otros diarios, se encargaron de dirigir el mensaje del perdón a Carlos Salinas y a Peña Nieto.

En ese sentido la perorata de Anaya, en eso queda, porque ha prometido que meterá al ex presidente a la cárcel. Solo habrá que ver cuán voluminoso es el expediente que ya tiene preparado para integrar y fundamentar la carpeta de investigación que dará elementos de convicción a un juez de control para que el solitario de palacio, comparezca, bajo los lineamientos del debido proceso en el nuevo sistema penal acusatorio. Realmente todo es una añagaza.

Por otro lado, el hecho de que AMLO ofrezca una conciliación pacífica, es que quizás ha tenido mejores asesores, que han estudiado el impacto de comenzar un sexenio mediático – recordemos las violaciones constitucionales cometidas por la PGR de Salinas – en la aprehensión de Joaquín Hernández y otros atropellos que le valieron el título de “matador de gigantes” otorgado por The Economist.

Eso ya no funcionará en el estilo personal de gobernar, como bien lo apostilló Daniel Cosío Villegas si se diera el cambio. Sin embargo, habrá otras sorpresas, que sustituirán el escándalo mediático.


*Aforismo latino que significa, donde hay sociedad hay derecho.

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