Tlaqná, proyecto cultural más importante del país

+ La acústica estuvo a cargo de Kirkegaard Associated, empresa líder mundial en la materia
+ El mural que envuelve el interior del recinto está formado por dos mil 272 placas individuales y rememora a la ciudad de Xalapa, su neblina y su gente

 

Paola Cortés Pérez

 

La Sala Tlaqná se ubica en el Campus para la Cultura, las Artes y el Deporte

Xalapa, Ver., 19 de julio de 2018.- Tlaqná, Centro Cultural, es el proyecto cultural más importante del país de los últimos 15 años que alberga a la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX), una de las más antiguas y queridas por el público, así lo expresó quien fuera el director del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa (q.e.p.d)

En 2006, la Universidad Veracruzana (UV) propuso la construcción de una sala de conciertos de primer nivel y asumió el recto. Se convocó a un equipo interno de arquitectos para desarrollar el proyecto y dirigir la obra con el apoyo de compañías constructoras y asesores en cada una de las áreas especializadas.

La construcción inició en 2007 y desde su anuncio llamó la atención del público de la música de cámara. El proyecto arquitectónico se desarrolló en un área de 16 mil 537 metros cuadrados (m2), en el Campus para la Cultura, las Artes y el Deporte.

En todo momento, los músicos de la OSX colaboraron en el proyecto, en la asignación y características de las áreas, así como en la designación del profesional a cargo del proyecto acústico, eligiendo a uno de los acustólogos más reconocidos a nivel mundial: Larry Kirkegaard.

Se pensó en construir un edificio pesado, rectangular, la clásica “caja de zapatos”, idea originaria en el siglo XIX que ha comprobado su buen funcionamiento acústico.

El criterio técnico para soportar el edificio fue crear una caja rígida, una trama de trabes y contra-trabes de concreto armado que sustituyera el peso de la tierra retirada en la excavación, con esto se equilibró el terreno.

Tiene capacidad para mil 300 espectadores

La Sala Tlaqná tiene una capacidad para una orquesta de 110 intérpretes; el área de coro puede albergar hasta a 100 cantantes; el escenario cuenta con área de 265 m2 y una plataforma con elevador hidráulico que permite la participación de diferentes tipos de orquestas.

También comprende una Sala Anexa, desarrollada en un edificio de tres mil 213 m2, con una capacidad para 400 espectadores; el foro para los músicos tendrá un área de 72 m2, y está diseñada para manejar un escenario flexible. Cuenta con servicios como cubículos para músicos, site, control de personal, núcleo de escaleras de acceso a músicos, bodega, taquilla, entre otros.

La sala está compuesta por cinco cuerpos, con una capacidad para mil 300 espectadores: el central corresponde a la caja musical; el nivel inferior, es el estacionamiento con cabida para aproximadamente 100 vehículos; el escenario, donde están los camerinos, bodegas de instrumentos y salas de ensayos; el vestíbulo, donde el público accede al edificio; y el mezzanine, al que pueden acceder por escalinatas y/o elevador, tiene entrada a la parte más alta de las gradas, a la cafetería y a una amplia área para exposiciones o eventos.

En lo más alto de la sala se ubican las cabinas de iluminación y grabación.

La acústica

El espacio fue diseñado tomando en consideración las necesidades acústicas de la música. El ancho y largo de la planta determinaron la altura requerida para contener el volumen de aire requerido para permitir un buen funcionamiento acústico.

Además, esto determinó la cantidad de espectadores, que en este caso son de mil 300 personas.

Contar con una buena acústica permite que cada instrumento se escuche desde cualquier punto de la sala, que el sonido no se detenga cuando los músicos dejan de tocar, que un chasquido de dedos se escuche en todo el recinto, que cualquier persona pueda hacer una pregunta al director o los músicos desde su butaca.

El mural que envuelve la sala es autoría del artista mexicano-japonés Hiroyuki Okumura

Al ser la acústica un punto muy importante en la Sala Tlaqná, el comité de músicos de la OSX seleccionó a Kirkegaard Associated, empresa líder mundial en la materia, asentada en Chicago, Illinois, Estados Unidos, para iniciar trabajos geométricos y otros relacionados con la caja acústica.

La idea de Kirkegaard era que el diseño de la sala permita una comunicación perfecta entre el público y los artistas. Desde cualquier punto de la sala la audiencia puede ver a los músicos y éstos al público.

Lo mismo pasa con el sonido: el aislamiento de la caja musical tiene que ser total, entre cada sección del edificio hay separaciones, propias de esta propuesta estructural para zonas sísmicas, cumpliendo a la vez una exigencia acústica: aislar y evitar el ruido y las vibraciones del exterior.

Las superficies con acabado de madera van sujetas al concreto, pegadas firmemente; de esta forma, el sonido se refleja sin absorberse o resonar.

El canopy (techo) o difusor acústico consta de cuatro estructuras móviles en la parte alta del escenario, soportando láminas de vidrio para dirigir el sonido de acuerdo al tipo de concierto; por medio de un sistema computarizado los banners, o cortinas laterales, suben o bajan según las necesidades musicales.

Monumental obra

La Sala Tlaqná no sólo fue sumamente cuidada en lo arquitectónico, también es una obra de alcances artísticos, como lo demuestra el interior de la caja acústica (donde se realizan los conciertos) que aloja una monumental obra de arte, autoría del artista mexicano-japonés Hiroyuki Okumura.

La obra lleva como título Bosque de niebla, es un gigantesco muro escultórico, formado por dos mil 272 placas individuales y que rememora a la ciudad de Xalapa, su neblina y su gente.

La acústica estuvo a cargo de Kirkegaard Associated, empresa líder a nivel internacional

Fue construido a base de paneles prefabricados de concreto y forma parte de la masa del muro. El mural que envuelve al recinto está diseñado bajo criterios acústicos muy precisos con el fin de reflejar el sonido de la mejor forma. El dibujo, los materiales, la superficie, la profundidad del relieve, la redondez de los ángulos, todo está en función de un buen desempeño acústico.

Durante nueve meses Okumura trabajó de manera intensiva, dedicando entre 16 y 18 horas diarias a la obra. “Era como si estuviera corriendo un maratón”, dijo al semanario Universo en enero de 2013.

Antes de su estreno, la OSX celebró su LXXXIV aniversario con un concierto para los trabajadores de la obra. El 25 de agosto de 2013, se llevó a efecto el primer concierto al público en general, en el que se interpretó la Obertura del festival académico, de Johannes Brahms, para continuar con Una vida de héroe, de Richard Strauss. Entre el público se encontraba el acustólogo Larry Kirkegaard, cuyo equipo realizó, antes del concierto, una de las populares pruebas de acústica: pinchar un globo al medio del escenario.

Quienes se dieron cita en el evento escucharon claramente al director titular, Lanfranco Marcelletti, cuando a viva voz y sin dificultades dedicó el concierto de aniversario de la OSX a los trabajadores que se afanaron en la construcción.

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