Carta abierta para abatir el crimen

Jorge Luis Serrano Texta

 

La exquisita metáfora cobró vida mediática de pronto. “Carta abierta” para explorar las medidas de pacificación del país es la idílica posesión de la delicada responsabilidad que ha delegado el presidente electo de México, a la futura secretaria de Gobernación, la Ministra en retiro Olga Sánchez Cordero, quien en los meses previos a la histórica elección del primero de julio, tuvo el tino de ir filtrando frente a las cámaras de los medios de información, los matices que serían propuestos a la sociedad, sobre la polémica Ley de Amnistía anunciada por AMLO en algún rincón de Guerrero, el ideal que sacude las conciencias a nivel nacional.

Por supuesto que el matiz jurídico y la presencia del Estado como ente de fuerza, son fundamentales.

Ha sonado fuerte el otorgamiento de una confianza absoluta en un tema que tiene mucho para escudriñarlo, como la amnistía a delincuentes y la legalización de las drogas, propuesta con un gran peso colectivo por todos conocida pero poco leída, y todo se debe a que días después del triunfo morenista quedó claro que los delitos de alto impacto por los que delincuentes comunes están purgando sus condenas respectivas, ipso facto quedarán fuera del beneficio anunciado.

Carta abierta dice la experta también para la Ley de Reducción de Penas, una institución penal que se redujo a la nada en los dos sexenios anteriores, y que solo sirvió para dilapidar recursos del sistema de beneficios para proteger a delincuentes cuyo perfil no aportó gran cosa a la investigación verídica.

Para eso tiene la confianza del presidente virtual que goza de sus vacaciones, quien despachará en la casona de Bucareli, faltaba más: Para estructurar y conseguir consensos hacia el Plan Nacional de Reparación del Daño. Cómo no detenerse y ver la situación moral, si por culpa del flagelo del narcomenudeo mueren miles de adictos y enfermos en tratamiento médico que claman el uso de la mariguana con fines curativos, postrados en una cama donde esperan la muerte lenta. Eso y más.

Pero hay voces que reviven el verso de José Martí: “Vierte corazón tu pena…” Un poeta lastimado y herido, profundamente triste por la muerte de su hijo que jamás olvidará y que dio pie al Movimiento para la Paz Justicia y Dignidad, una caravana entusiasta que obligó al ex presidente Calderón a sentarse en una mesa de reconciliación en el Castillo de Chapultepec, flanqueado por cercanos asesores de seguridad y combate al crimen organizado, ha manifestado algunos inconvenientes sobre la pacificación esperada.

Se escucha nuevamente el reclamo generalizado de las víctimas que ya no soportan el dolor en su entraña que los lacera por sus familiares desaparecidos y víctimas de una ola impía que arrasa el bien jurídico tutelado más importante en este planeta: la vida.

Es Javier Sicilia quien prometió no volver a escribir un verso hasta que esa ola de violencia se estrellara ante la justicia. En aquel tiempo la República tornó en un cuerpo destazado y sangrante asaz. ¿Dónde quedó el entramado legislativo por el que tanto lucharon y los desvelos de legisladores que se oponían a una palabra de aliento a las víctimas en su espera paciente y eterna?

Otra vez se vuelve a hablar de una normatividad que no se respeta. Bueno, todo ello depende de las personas que representarán a una institución. No debemos apostar todo a ello. Ahí está la Ley útil y ejemplar, a nivel continental. Un excelente sistema jurídico, no en balde el nuevo sistema penal acusatorio rinde frutos paulatinamente. A cuenta gotas quizás.

Tiene razón el columnista de Proceso. Es “falta de voluntad política” (Impacto 18/7/18) y es la falta de aplicación de los mecanismos ya construidos y fijación en la norma que nos rige mediante el Sistema Integral de Atención a Víctimas.

Pero si atendemos a la intención de llamar a las voces más importantes a nivel mundial como la CIDH, autoridades del Vaticano – desmentida la premura de Loretta Ortiz sobre la participación del Papa Francisco – y alguna información errónea para elevar el rango moral de la coalición triunfadora, se corre el riesgo de que lo que se recoja de las ponencias no supere las expectativas de los ordenamientos vigentes.

La sincera reacción del autor de Presencia desierta, lleva una carga pedagógica para que se rectifiquen algunas ideas y se puedan salvar los escollos que el protagonismo deja en las personas que han asumido una tarea histórica en un tema que poco asomó en los debates.

Tampoco aparecieron las tesis doctorales que pudieran vislumbrar una aceptable iniciativa de ley independientemente de lo que surja de los foros a los que el bardo ha calificado como un “show mediático”.


*Aforismo latino que significa, donde hay sociedad hay derecho.

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