La seguridad pública

Jorge Luis Serrano Texta

 

No solo en las comunidades del estado de Hidalgo se cometen crímenes que desbordan la ignominia por la saña con que actúan los homicidas, sobre todo por la vulnerabilidad de la víctima, como en el caso del niño Carlos Daniel, a quien se le vio por última vez mientras esperaba su transporte, como todos los días, en una calle terregosa de Bominthza.

El delito se repite hasta el cansancio a lo largo del territorio nacional, donde se guarda la esperanza para de una vez por todas, esa situación cambie de tajo, como si fuese el renacimiento de la ética humana en su totalidad, la impoluta conducta y las nuevas conciencias.

Ese vástago de once años, a quién sabe qué agonía angelical de vida adolescente le tocó sufrir merced a un cruel azar, después de su desaparición, fue hallado en un lote baldío con una herida mortal en el cuello.

El hecho ha dado pie a un planteamiento de los habitantes del corredor Tula- Tepeji, para la creación de una policía comunitaria que se inserte en la modalidad de las redes sociales abriendo una página en internet donde “se reporten todos los hechos delictivos y dar acompañamiento a las víctimas con las autoridades de seguridad”, según las voces del  comandante de la policía retirado Sergio Venegas y el activista Fernando Cruz (El Universal 30/7/18), a raíz de la muerte del niño Carlos Daniel, en una manifestación a la que asistieron 300 personas, exigiendo a los diputados electos aprobar penas más severas para los criminales.

La propuesta no es nada novedosa. Se debe mejor aprovechar el marco jurídico como hemos reiterado con convicción en este espacio, y dejar que la autoridad competente haga su trabajo de la mejor manera. Así lo estipula la Carta Magna.

Agrega en su nota la reportera Dinorath Mota, que “los vecinos lamentaron que las acciones policíacas estén encaminadas únicamente a combatir el robo de combustible y se ha descuidado a los ciudadanos”. Infortunadamente este esquema se ha propagado en la mayoría de las células políticas de la nación.

Recuerdo que hace algunos años, apenas se corrió la noticia de que feligreses que oían la homilía en una céntrica iglesia de Coyoacán, habían sido despojados de sus pertenencias, no faltó quien de inmediato – noveles políticos quizás creyendo que descubrían el hilo negro – pedían la aplicación de la pena de muerte como castigo ejemplar a esos ladrones.

Dada la inconstitucionalidad de la iniciativa evocada – es posible que nadie leyera la Constitución por la aberrante propuesta; para qué sorprenderse del Bronco –, todo ello era visceral en su afán de quedar bien con la sociedad. Como siempre, el marco normativo sustentable para una perfecta aplicación de la Ley, se elude: es mejor la pésima herencia de la idea meta constitucional.

Al paso del tiempo, la indignación se envilece con actos ilícitos que conducen a la autotutela, que prohíbe absolutamente el artículo 17 constitucional que en su primer párrafo dice: “Ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho”.

   Asimismo, el numeral 21 en su párrafo noveno, expresa con claridad meridiana que “la seguridad pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito Federal (ahora Ciudad de México), los Estados y los Municipios, que comprende la prevención de los delitos; la investigación y persecución para hacerla efectiva…”.

Sin embargo, hace cuatro años un modelo llamado Desarrollo Integral de Michoacán, fue un rotundo fracaso que representa la vía de la autodefensa, pues la creación de la policía comunitaria, dejó un insondable laberinto de desconfianza y mayor violencia, incluido el descrédito de las autoridades.

El dato que aporta el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), sobre los 1277 homicidios dolosos en la entidad gobernada por Silvano Aureoles Conejo, que se han producido en lo que va de su mandato, ha provocado que las autodefensas que signaron un acuerdo para el desarme con el gobierno federal, el pasado 20 de julio, anunciaran su nueva incursión por los senderos de Aquila en una demostración de poder y un rechazo a las autoridades constituidas, debido a que poco se ha hecho para combatir a las estructuras delincuenciales y de esa manera desvelan a un sistema de justicia al que se debe barrer de abajo hacia arriba.

El negro panorama que tenemos enfrente, una realidad que no podernos negar, es por decir lo menos espeluznante, además, el mismo Trump ha echado mano de las cifras sangrientas para arremeter de nuevo con el muro, porque dice, los migrantes han heredado la violencia para exportarla allende las fronteras:

México hoy, alcanza por primera vez los 25 asesinatos por cada cien mil habitantes.


*Aforismo latino que significa, donde hay sociedad hay derecho.

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