Asombros en el interregno presidencial

Jorge Luis Serrano Texta

 

Enfebrecidos por el robusto mandato del primero de julio pasado que le ha confiado la sociedad, el equipo político del presidente electo come ansias por explorar los meandros de los gobiernos estatales por lo que se ha dado a la tarea de repartir canonjías y confundir a la población, que guarda con sincero entusiasmo el cumplimiento de todas las promesas de campaña, sobre todo, respecto del combate a la corrupción.

Como consecuencia de la enorme confianza depositada en el futuro Gobierno, a veces no se repara en obviedades dignas de Perogrullo – cuantas veces sea útil aquí lo señalaremos – sobre lo que nuestra Carta Magna prescribe en relación jurídica directa que protege al Pacto Federal.

Una inmediata lectura al artículo 124 constitucional nos abriría un mejor panorama, antes de que la tramoya nos gane las intenciones de creer en los acomodos sin precedentes: “Las facultades que no están expresamente concedidas por esta Constitución a los funcionarios federales, se entienden reservadas a los Estados”. Este precepto hasta parece de un país de primer mundo, por eso quizás, los delegados propuestos a la misión de vigilar el presupuesto para los programas de bienestar social que impactan a las entidades, no encuentren la cuadratura al círculo.

En la reunión que sostuvo el presidente electo con la CONAGO – un órgano inconstitucional ¿de dónde sale el presupuesto para sufragar sus operaciones?  (García Pratts) – señaló, quizás para calmar los ánimos, que los delegados de su entera confianza sólo tendrán una función transparente pero no habrá injerencia del gobierno central en la función “soberana” del Ejecutivo estatal en turno. Otra vez, se quiere imponer lo político sobre lo jurídico en la sana distancia del poder constituido y las competencias correspondientes.

Dos imágenes en sendas primeras planas no dejan de impactarme. Milenio (28/8/18) nos regala, la rejuvenecida personalidad del líder sindical Napoleón Gómez Urrutia. Está feliz y sonriente, tomándose la fotografía para el gafete que lo acredita como senador de la República por Morena, en los próximos seis años. Dice el recientemente desempacado sindicalista que viene a “combatir a la corrupción”, seguramente es un futuro prócer de la patria, aunque la fotografía de Reforma en su edición de ayer, en la que aparecen trabajadores mineros con pulcras playeras y cascos nuevos, manifestándole su apoyo en la calle, diga todo lo contrario. Es el lenguaje de los eufemismos que nunca se irán, a pesar de la anunciada transparencia y rendición de cuentas que dicen se exigirá a los sindicatos.

Esos tropos que contradicen lo mejor de la literatura y la poesía, como asombros políticos en el interregno presidencial – por ello ajustan los eufemismos urgentes – fueron usados por la ex coordinadora de campaña de AMLO, Tatiana Clouthier en su cuenta de twitter, pero es evidente que parte del breve texto que exige el ave azul, lo dictaron amablemente desde la calle de Chihuahua en la colonia Roma: “Ante especulaciones, inventos e incluso frotadas de mano aclaró (sic): asumo cargo diputación por así ser los mejor para la Patria y a mi familia; no hay telenovelas por escribir y si cariño y trabajo de la mano con alopezobrador”. La insinceridad nada aclara el por qué rechazó la propuesta para ocupar una subsecretaría en el palacio de Cobián donde despachará la ex ministra Olga Sánchez Cordero. No podemos pedir más, es el arte de la política.

Ambas expresiones, nos avisan de pronto que las formas inteligentes de hacer política y haber bregado en las filas del panismo – es el caso de Tatiana, el que Catón mencionó con ¿seria? alegría, o fue un tremendo sarcasmo – perdurarán por lo menos hasta el 2024 y la prioridad es la familia. A quien espere ingenuamente que todo será diferente ahí está una muestra de que en política la forma es fondo, según la tesis acuñada por el brillante estadista don Jesús Reyes Heroles.

Y como la forma es fondo, no muevo mi convicción sobre lo que quizás en este sexenio haya tornado en mito: la persona mejor informada en este país es el Presidente de la República.

En su último informe de gobierno, el Presidente sella la tragedia de los 43 alumnos desaparecidos de Ayotzinapa, hace casi cuatro años.  No se aparta un ápice de “la verdad histórica”. De otras notas me hubiera gustado leer y escuchar de todo lo que el presidente Enrique Peña Nieto estuviese enterado con certeza, pero menos la confirmación de que los normalistas rurales, fueron incinerados en el basurero de Cocula.

La coincidencia ministerial que hace relevante la investigación y el expediente público, es para contrarrestar el ofrecimiento de Alejandro Encinas, que se perfila para castigar a quien resulte responsable de haber alterado la escena del crimen.


*Aforismo latino que significa, donde hay sociedad hay derecho.

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